Tiene solo 22 años y ya conoce lo que es llegar al sueño de los actores de teatro, Broadway. Valerie Urrunaga revela sus planes.

Fotografía: Fiorella León

Valerie Urranaga tiene solo 22 años y parece ser el ejemplo correcto de “vivir el día a día”. Dejó todo por cumplir sus sueños. Al salir del colegio, mientras decidía qué estudiar, exploró su lado artístico.

“Siempre me gustó cantar, bailar y actuar. Llevé cursos en el Club de Teatro de Lima y un día, merodeando por Facebook, leí que la escuela “Broadway Perú” realizaría dos musicales. Uno de ellos era “In the hights” y sin conocer nada sobre esta puesta, me inscribí y lo hice. Fue en ese momento que supe que los musicales eran lo mío”.

Sin embargo, sabía que este país aún no cuenta con lo necesario para  aprender sobre teatro musical. “En un viaje con amigos, me aconsejaron explotar mi talento en otro país (…) Pensé en Argentina, pues Broadway era un imposible. Me grabé y postulé a dos escuelas en Estados Unidos por jugar y ambas me aceptaron”, recuerda con emoción. Era el año 2012.

Saliendo de casa

El New York Film Academy o NYFA, es una academia que se da el gusto de tener como ex alumnos a personalidades de la talla de Shaquille O’Neal o los actores de la serie “Glee”, Naya Rivera y Chord Overstreet, y fue esta escuela la que invitó a Valerie a participar en un workshop en julio de aquel crucial año.

“Les dije a mis papás que era ahora o nunca. Me apoyaron con ciertas dudas y me aventé a la piscina”, cuenta.

Con más de 50 asistentes de diferentes nacionalidades al taller, la peruana fue seleccionada para integrar la escuela de teatro musical como alumna regular y sin pensarlo dos veces, aceptó. “Llegué a Lima, guardé toda la ropa que pude, me puse las zapatillas más cómodas que tenía y me fui a vivir mi sueño”, confiesa mientras sonríe.

Luego de mudarse a Williamsburg, el barrio más hipster de Manhattan, en donde viven estudiantes de teatro, músicos y demás artistas, acompañó a un amigo brasilero a presenciar la obra Avenue Q, en un teatro de Off Broadway, el circuito paralelo e independiente de Nueva York. “No encontramos entradas y como no queríamos quedarnos sin ver nada, compramos tickets para “Bare”, un musical que dicen es el “Rent” de nuestra generación.” detalla. Y es que esta última obra, sin duda alguna, es considerada en un ícono de los musicales, pues aborda temas tabú que desde el momento en el que se lanzó, no solían contarse en una obra.

Así nace “Bare”, una puesta que narra la historia de Peter y Jason, una pareja de jóvenes homosexuales, quienes en un colegio católico, buscan la aceptación y lidiar con lo que es considerado pecado.

“Quedé impactada. No podía describir lo que veía. Terminó la obra y llegué a casa a googlear todo lo referente a “Bare”. Era la última semana que estaba en cartelera, regresé los siguientes seis días y en todos estos me sentaba en la misma butaca. Creo mucho en las señales y esa era la mía. Me propuse a mí misma realizar esa obra en mi país y así fue”, recuerda.

La vida después de Broadway

Luego de graduarse, Valerie llegó a Lima de vacaciones y al abrir su mail, descubrió que le habían otorgado los derechos para hacer la primera versión en español de la puesta con la que ella anhelaba. “Pagué por los derechos. Empezó un largo proceso de castings y luego ensayos. Empezamos la pre producción en octubre y los ensayos en abril”, detalla.

Fotografía: Fiorella León

A pesar de todo el esfuerzo, muchas empresas vieron con malos ojos la trama del musical y decidieron no apoyarla con el auspicio que ella buscaba.

En “Bare: Expuestos”, Valerie interpreta a Ivy, una joven etiquetada por sus compañeros de escuela como la movida y loca del grupo, sin saber que, detrás de la coraza de adolescente divertida, se esconde la inseguridad de una joven en una sociedad marcada por el qué dirán. En adición, la dirección general cae en ella, debido al gran conocimiento sobre el guión y la técnica aprendida en el NYFA. La obra se estrenó en la quincena de agosto en el teatro García Lorca, en Jesús María. Finalmente, la actriz y directora se describe a sí misma como un alma libre que espera trasmitir, en cada obra que haga, el sentimiento de otra persona que se encuentra viendo la puesta desde una butaca del teatro.

“Veo reflejado a familia, amigos, compañeros que sufren lo que estos personajes viven. Y estamos en una sociedad que aún necesita abrir su mente. ¿Por qué juzgar a una persona por ser diferente a ti? Al final tu eres diferente a otra persona y la cadena sigue”, finaliza.

 

Texto: Ricardo La Torre

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