Isabel o ‘Choco’, como suelen llamarla sus seguidores, cuenta que aunque siempre había sido amante de la moda, no fue hasta sus 21 años que se decidió por fin a darle un rumbo a sus sueños. “Fue en Cantuarias donde me conocí la ropa vintage y me enamoré de ella”.

Redactora: Sthephany Gomez

vintage

Fuente: http://www.alestyle.com

La noche cae sobre Barranco y las luces de los faroles vuelven intimas las pequeñas calles. Isabel mira la hora en uno de esos antiguos relojes de bolsillo. Son las 7 y media. ‘Choco’ acelera el paso y mira a todos lados. Parece buscar algo con la mirada. Entonces lo encuentra. Un colegio ubicado en la avenida Miraflores llama su atención rápidamente. “Es ahí” dice, casi para sí misma.

 

FERIA MARCIANA

El olor a cupcake de arándanos inunda cada recoveco del lugar. La oscuridad de las tardes invernales y la escasa luz de los faroles, vuelven a la feria tan íntima como una pequeña plaza. Una banda desconocida toca en una pequeña tarima, lo que parece ser lo mejor de su repertorio; mientras que unas cuantas personas, que parecen haber sido sacadas de una película de los 70, le dan a la feria Marciana, ese aire atemporal que la caracteriza

“La feria marciana, es un pequeño evento destinado para esas marcas de moda independiente que muchas veces no tienen un lugar donde mostrar sus productos”. Comenta Abbi, una chica de aproximadamente 25 años que, junto  a su novio Joshua, se cansaron de no tener una tienda  donde mostrar sus productos y decidieron organizar una feria.

Formada por pequeños puestos y una tarima con micro libre, la feria marciana, ubicada esta vez en él colegio Nicanor rivera, en el distrito de barranco, trajo de vuelta aquellas épocas donde los mercados de pulgas eran la sensación.

Cada puesto es diferente, nadie vende lo mismo. Ningún vendedor es igual. Desde ropa vintage hasta disfraces para perros, desde licores artesanales hasta jabones naturales. El viento barranquino solo acentúa él ambiente añejo que se respira.

Un chico de cabello verde compra un peluche un poco diferente. Es un oso que tiene agarrado un cuchillo y tiene el ojo izquierdo reventado. La sangre del oso esta recién pintada, parece real.  El chico sonríe.  Entonces camina hasta una chica, que parece ser la copia de Cortney Love. Ella voltea y tiene una caja en sus manos. Le ha comprado uno parecido.

Una de esas canciones que evocan el recuerdo empieza a sonar en la feria. La melodía suave hace buen equipo con la placidez de la noche. Suena un campaneo, son las 7 pm.

 

UNA TENDENCIA DIFERENTE

Cabellos de colores se sumergen en la feria que va llegando a su fin.  Chicas con pantalones boyfriends, que son él último grito de la moda, se amontonan en un pequeño puesto, casi llegando a la salida del lugar. “Frik Tendency” dice él letrero que tiene un pequeño arcoíris dibujado.

Antonio, lleno de energía, muestra las últimas prendas que le queda: Polos con frases referentes a la unión civil. Todas en tonalidades blancas y rosas. “Vendemos lo que la gente quiere usar, pero las marcas no quieren vender” dice Antonio, mientras un grupo de chicos se prueban polos pasteles. “Lo diferente siempre es mejor” dice un chico de cabello púrpura mientras se prueba un polo traslucido.

La noche termina de caer y Antonio apenas y se quedó con un par de prendas. El olor a cupcake ha desaparecido y él silencio se hizo protagonista del lugar. Abbi termina de hablar con los vendedores y se despide. Él movimiento por fin a cesado, él colegio Nicanor Rivera vuelve a tener ese aspecto estudiantil y  las calles de barranco  siguen nostálgicas.

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