El diario más leído del Perú es el “Trome”. Más de 2 milllones y 459 mil personas lo compran en los kioscos más cercanos y jamás se les escapa darle una “volteadita” y ver su famosa contraportada: “La Malcriada”.

Texto: Kimberly Bocchi

Fotografía: Andrea Carpio

Fotografía: Andrea Carpio

El “Trome” le debe gran parte de su fama a su fiel fotógrafo, Alan Ramírez. Desde hace 13 años se encarga todos los días de conseguir una nueva modelo para que sea la protagonista de la contraportada más vista del Perú: La Malcriada.

Sin embargo Alan Ramirez tenía otras metas. Decidió estudiar comunicaciones para lograr ser lo que siempre soñó, que era dedicarse a cubrir eventos deportivos, pero las oportunidades de la vida cambiaron sus planes. Hoy en día es una de las razones de la inmensa popularidad del “Trome”, son las fotos de Alan. El más afortunado según muchos hombres, pero él no se siente satisfecho, no ha logrado lo que realmente soñaba.

Desde muy pequeño simulaba ser el narrador de un partido de fútbol de varias chapitas de botella con las que jugaba. “Siempre me ha gustado el deporte”, afirma Alan con una sonrisa permanente. Su mayor alegría es cuando el diario lo manda a cubrir partidos de fútbol, el tiene claro que su trabajo no es el mismo al que realiza todos los días, no se puede sentir más orgullos. La tarea de Alan no solo se limita a cubrir el evento deportivo, sino también, utiliza este tiempo para buscar alguna candidata entre las miles de personas que asisten a algún partido de fútbol para ser la nueva “Malcriada” del Trome.

CAPTURANDO EL MOMENTO

Entre piropos, silbidos, flashes y hombres que se entrometen en la foto, Alan tiene que seguir trabajando para conseguir de 100 fotos capturadas, al menos cinco aptas para la publicación. No tiene una asistente, todo está en manos de él. Sale de su estudio con una maleta que pesa más de diez kilos por la batería de los reflectores , sus luces, trípode, flash y su infaltable cámara Canon 7D colgando de su cuello. Muchos creen que su trabajo es el mejor, pero no es así.

“Antes tenía que rogarle a las chicas para que vengan, ahora me llaman constantemente para ser fotografiadas”, cuenta Alan con un suspiro que identifica su cansancio. Lo contactan a su página oficial de Facebook, lo llaman y mensajean las 24 horas del día, pero Alan solo está disponible de dos a ocho de la noche. Opta por apagar el celular cuando llega a casa. Le gusta compartir momentos en familia dejando de lado el trabajo.

“Tengo tiempo para todo”, aclara el fotógrafo. Se dedica también a un taller propio de mecánica, es corresponsal de un diario que se llama “La Cuarta” de Chile, envía fotos constantemente a una empresa que se llama ISAMOTO y se dedica a ser el papá ejemplar para su hijo Alancito de siete años, quién siempre estuvo con él desde que su madre y expareja del fotógrafo, viajó a Estados Unidos. “No le oculto nada a mi hijo”, cuenta el padre amoroso recordando con una sonrisa los regaños que le suele dar el pequeño al ver su trabajo.

AFICIÓN HACIA LA FOTOGRAFÍA

“Pude estar en las diferentes etapas de la fotografía del Perú”, cuenta orgulloso Alan Ramírez que en 1987, teniendo tan solo 17 años, empezó siendo un practicante del Diario La Crónica. “Me interesaba solo aprender”, cuenta. Desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche se quedaba en el diario. Revelaba rollos, capturaba fotos en blanco y negro ,y poco después las fotos en negativo y positivo. Amaba lo que hacía y cada día aprendía más. Cuando cumplió 22 años empezó a surgir la fotografía digital, un descubrimiento único para esa época y un motivo más para que Alan siga aprendiendo.

Un viaje a Colombia fue la razón de que Alan siga con su afición hacia la fotografía. Trabajó para el diario “El Espacio” un año y medio como fotógrafo, donde aprendió más técnicas con los mejores fotógrafos del diario. Regresó recargado a Perú y empezó a trabajar en un diario deportivo, que ahora ya no existe, para luego formar parte de “Trome”.

Unas chicas rubias, extranjeras, altas y de tez blanca fueron las que inauguraron la contraportada, pero no funcionó. Trome no obtuvo la popularidad que anhelaba. El diario decidió cambiar de director y se hizo un cambio de 180 grados. El nuevo director decidió ponerle un nombre: “Las Malcriadas”. La figura de la contraportada ahora era una latina de cuerpo exuberante y el fotógrafo encargado de las bellas modelos sería Alan Ramírez.

CONSEGUIR UNA MALCRIADA POR DÍA

El trabajo que tiene Alan sin duda no es fácil. Cada día tener lista una nueva protagonista de Las Malcriadas es un reto. “Con las mujeres se requiere mucha paciencia”, cuenta con seguridad por su experiencia. Siempre tiene problemas que debe resolver lo más rápido posible, pues sólo tiene un día para hacerlo. La tardanza es uno de los mayores problemas, clásico en las mujeres y con lo que Alan tiene que lidiar con la máxima comprensión y profesionalismo. “También hay las que te dicen estoy cerca y nunca llegan”, agrega Alan recordando los imprevistos diarios que le toca vivir.

Cuando entran al estudio Alan les da unos minutos para que se arreglen. No existe un casting. El secreto por el cual aparecen tantas chicas es el Facebook donde las mismas modelos hacen virales sus fotos y llaman la atención, provocando que más chicas se motiven a ser la nueva “Malcriada”.

Fotografía: Andrea Carpio

Fotografía: Andrea Carpio


ENCAMINANDOLAS A LA FAMA

Era junio de 2011 y la Copa América en Argentina se acercaba. Alan Ramírez ya tenía planeado su tema de las malcriadas. Deisy Araujo, una vedette, sería su elegida para dejar atrás a la que fue por un largo tiempo la novia del mundial, Larissa Riquelme. Alan llevó a Deisy a Argentina para que siga su consejo. Al llegar, hacía menos 8 grados. Las personas estaban abrigadas de pies a cabeza, sin imaginar que de un momento a otro verían dentro de las 60 mil personas a una chica con ropa diminuta. Deisy llevaba un vestido corto que dejaba ver sus voluptuosas piernas, cuando de pronto se bajó el vestido para dejar ver sus senos. Gritos, piropos y personas tomando foto fue lo que cause este desnudo improvisado. Las fotos de este suceso dieron la vuelta al mundo, tal y como lo planeaba Alan para Deisy.

Alan no se siente orgulloso de su trabajo, hubiera preferido los deportes, pero eso no opaca su felicidad al ver sus modelos progresar con el tiempo y que le agradezcan por aquello. El éxito artístico de sus ex Malcriadas lo hacen sentir importante. Muchas de las que ahora son parte de la farándula pasaron por su estudio buscando la fama. “Me siento feliz cuando reconocen de donde han venido y son agradecidas”, cuenta Alan recordando con emoción. También rememoro cuando en una conferencia de prensa que le tocó cubrir, Maricarmen Marín estaba presente y se acercó a él saludándolo con un fuerte abrazo.

“No sólo tomo las fotos a las chicas, también trato siempre de encaminarlas, tratando de darle un empujoncito a la fama”, aclara Alan cuando le preguntan si volvería a elegir este trabajo.

Se podría pensar que a Alan le puede molestar cuando hombres se entrometen en las fotos, pero no es así. Él se siente agradecido cuando su trabajo llama la atención y las personas se acercan, preguntan y comentan. Pero siempre cuida a sus modelos. Es un profesional en lo que hace, le importa mucho la comodidad de sus Malcriadas y les lleva una bata roja cuando tienen frío. “Alan es mi amigo, es muy respetuoso, es todo un profesional”, afirma Paola Moretti una vedette de 30 años que ha posado para Trome en bikini con una bicicleta. El centro de Lima se alborotó con su figura y su cabello rojizo deslumbrante. Paola ha posado más de siete veces y es una de las modelos en la que Alan más confía. Baila en más de diez locales en un fin de semana no hay mejor publicidad que siendo la Malcriada del Trome.

COMO LLAMA LA ATENCIÓN

Alan recogió sus implementos y se marchó junto a su malcriada del día a un distrito de Independencia, en la entrada de Comas. Posicionó todo y empezó con la sesión. La modelo era una colombiana de curvas perfectas, lo cual llamó la atención de un conductor de las famosas combis. Se detuvo y bajó a todos los pasajeros. Tenía la intención de quedarse en aquel lugar. Las personas salieron furiosas pero al conductor no le interesó, solo quería mirar el espectáculo al aire libre. Alan al ver eso, para agradecerle cambió la temática de su foto por una chica subiendo al carro y así fue. La colombiana se posicionó en los escalones del carro simulando que va a subir y el conductor se quedó posando con una amena sonrisa. Foto que fue aceptada por el director del diario y publicada.

“La pose más usada es la que muestra el trasero”, señala Alan. Esta es la realidad, un acoso de miradas directas para el lado más bajo de una mujer. Una Malcriada entonces, debe tener ese perfil, estar dispuesta a ser ayudada con un poco de publicidad para encaminarse al éxito.

“Uso Photoshop y no le veo nada de malo”, aclara el fotógrafo en defensa de las críticas constantes por los retoques que son necesarios en toda foto artística. “El Photoshop es como el maquillaje para los fotógrafo y no existe la perfección, si no sus mujeres no se arreglarían para salir”, acota Alan con molestia.

El arduo trabajo que tiene Alan Ramírez le permite un día libre que son los viernes y es cuando aprovecha jugar con sus colegas y amigos en las canchas. Difruta de lo que le gusta y vive momentos familiares con su nueva conviviente que lo apoya en todo lo que hace, su hijo Alancito y el nuevo integrante de la familia “Patitas”, su nuevo perrito.

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