La gula es el deseo de comer y beber en exceso. Pero, ¿para quién comer no es un placer? Sí, definitivamente es uno de los mejores momentos de nuestros días y por el cual contamos las horas con ansias.

Texto: Eylen Perez

Dibujo: Franco Goñi

Dibujo: Franco Goñi

Comer es más que una de las funciones básicas del ser humano, comer es un verdadero ritual que transmite miles de emociones y sensaciones. Allí está el romance entre la cucharada de nuestro plato favorito y nuestros labios; la relación estrecha entre el alimento y el aroma; el observar una foto y que se nos haga agua la boca.

Pero si comer es un placer, ¿por qué la gula es considerada un pecado? Al parecer comer produce tanta explosión de emociones y sensaciones que nadie dudaría en considerarla como un pecado, si se disfruta tanto al hacerlo.
Además  para los peruanos es una fiesta, si nos encontramos entre los diez países con la mejor comida del mundo, ¿Cómo no celebrarlo con más y más comida? ¿A qué peruano no le llena de alegría y de emoción una mesa abarrotada de ollas de barro con los más ricos potajes formando un típico y seductor buffet criollo? ¿Qué de malo tiene eso? si comer es un gozo.

Cuando llega diciembre, todos caemos en la gula. Caen las reinas del gym, que cuidan y protegen la línea en todo el año, contando hasta las calorías del aire que respiran; caen aquellas que preparan los bikinis para lucir sus esbeltas figuras en el verano. Caemos todos. ¿Quién se puede resistir al olor de un rico pavo en la mesa de Noche Buena? Así se olvida la gula, así se olvida un pecado.

¿Acaso no son las vacaciones una excusa que hace que la gula aparezca y se justifique entre nosotros? Se hace imposible decir no a una rebanada más de pizza o a una torta de chocolate.

Si bien se dice: “si la vida te da limones, haz limonada”, el peruano prefiere afirmar, sobre todo en el calor: “si la vida te da limones prepara un ceviche”, porque es el momento de disfrutar. Qué son un par de calorías más cuando uno se siente tan bien mientras mastica y sus papilas gustativas se encuentran en pleno éxtasis.

¿La gula es un pecado? No, porque todos nos merecemos rendirle un tributo al espectacular placer de comer un poco más.

La gula es uno de los pecados capitales más cometidos, por encima de la lujuria y la vanidad. La gula es una facultad tan poderosa que tenemos al introducir un bocado tras otro, hasta el momento de hastiarse, esa es nuestra querida marca, eso es gula.

Pero disfrutemos del placer de seguir comiendo desenfrenadamente. Coman y coman hasta hastiarse, que hay miles de gimnasios a los que podemos acudir y con mucho compromiso dejar ahí nuestros kilos de pecados.

Abrir la barra de herramientas