A Mayra Couto le prohibieron ir a su primera audición de teatro. La ahora actriz estaba castigada, pero no le importó. La adolescente, de apenas 15 años, atrapada por la rebeldía y sus sueños, buscó quién podía acompañarla. “El papá Gustavo”, un tío muy querido, fue partícipe de la travesura y la llevó al casting de Ricardo Bonilla, mejor conocido como “Timoteo”. Fue entonces que llegó a pertenecer al elenco de baile de la obra “Saltimbanqui”. Esa fue su primera vez en los escenarios. Así comenzó su historia.

Texto: Kimberly Bocchi

Fotografía: Luis Alfaro

Mayra se enamoró de la actuación

“En el colegio siempre era la que animaba a todos para bailar y actuar”, cuenta Dafne Grados, una amiga de Mayra, quién la conoce desde la época escolar y es testigo de la pasión que tenía y aún tiene la famosa actriz por la actuación .A Mayra le encantaba organizar las presentaciones en las actuaciones del colegio y siempre estaba en busca de casting que la podrían llevar a cumplir sus sueños.

“Yo siempre he dicho que me salía bien”, cuenta Mayra entre risas al hablar de su carrera teatral. Dicha frase es la que se repetía a menudo para mejorar día a día en la actuación. Siempre con esa sonrisa dulce que tanto la caracteriza en su papel de Grace Gonzales en la serie: “Al fondo hay sitio”.

Mayra Couto tiene actualmente 24 años y a pesar de que tuvo que pasar por una enfermedad tan delicada como lo es el cáncer a la tiroides, hoy luce fuerte y orgullosa de lo que está logrando.

Un gran ejemplo de su orgullo es su participación en campañas contra dicha enfermedad. Pero Mayra no solamente tiene la facilidad de llegar a las personas por ser una figura pública, sino porque como una víctima del cáncer y como comunicadora realiza estrategias, utilizando en muchas su propia ocasiones su experiencia. Es así cómo se convierte en un referente y una gran motivación para la lucha constante. Ella, jamás se dió por vencida. La fuerza nacía de su tierna sonrisa y sus metas que aún quería alcanzar. “No me puedo morir si no he dirigido una película”, repite la actriz con emoción y un peculiar brillo en los ojos que refleja su pasión por las artes escénicas.

La otra Mayra

“Muñeca de Trapo”, es como la llamaba su madre cuando era pequeña y va acorde con ella; una joven perseverante, fuerte, soñadora y llena de vida. Es así como nace el nombre de su nueva productora que siempre quiso desde los 18 años.Hoy en día está empezando con shows infantiles, promoviendo la unión familiar y yendo en contra de la competencia. Sin duda, se diferencia a los clásicos shows. El aprendizaje, proyectar valores y enseñar la importancia del compañerismo; son unos de los principales objetivos.Siempre dejar en las mentes de los niños una reflexión después de cada juego, es la meta. “Porque los niños son la mejora de esta sociedad”, explica Mayra Couto.

Su tiempo está copado por las grabaciones continuas de “Al fondo hay sitio” y su dedicación a “Muñeca de Trapo”. A las seis de la tarde recién se entera de lo que le espera al día siguiente, “ es un poco lo agotador de trabajar en la serie”,comenta la actriz. Pero, a pesar de manejar una agenda un poco alborotada, Mayra no deja de lado a su hija de cuatro patitas, su fiel compañera Julieta. Se ha convertido en toda una mamá canina desde que la adoptó.Todos lo días se levanta a las 6:30 am para pasear a Julieta y a las 7:15 am la lleva al colegio. Es algo increíble pero es así. La actriz considera que no tiene mucho tiempo para dedicarle y no le gustaría verla sufrir encerrada, por eso decidió matricularla a un colegio para perros, donde la llevan a caminatas largas por  Pachacamac y su horario de salida es a las seis de la tarde, justo cuando Mayra se desocupa de su largo día laboral.

En sus tiempos libres, se convierte en toda una ama de casa. Su hobby es limpiar su casa. Le encanta ordenar sus libros y contemplar su pedestal una vez hecho. Comprar un cojín que combina con la pared es su satisfacción única. “Siento que es una forma de sentirme bien conmigo misma”, cuenta Mayra Couto recordando esos días de estrés que culminaron gracias al mejor consejo de su vida. Una couch, le dijo que debía encontrar en lo ordinario, lo extraordinario. Entonces, la actriz se colgó de dicha frase y ahora adora pasarse horas ordenando toda su casa y como ella lo define, “es cómo construir tu propio mundo”.

Mayra Couto fue una estudiante de la Universidad San Martin de Porres. Desde que se enamoró de todo el detrás de escena para realizar una película, decidió que Comunicaciones era lo suyo. Además regresando en el tiempo, cuando la actriz era una escolar en el colegio Juan Alarco, se enamoró del programa Movie Maker que una profesora le enseñó a utilizar. Se podía quedar ocho horas en una cabina de internet tan solo editando videos, trás videos.Esta fue una de las tantas razones por las que eligió ser una comunicadora, especializada en Audiovisuales.

Siempre recuerda con cariño de su carrera universitaria, a la profesora Zoila Guzmán, quien le enseñó el curso de “Teoría de la comunicación”. “La comunicación te sirve en todas las áreas de tu vida”, afirma Mayra Couto orgullosa de su carrera. La actriz aun no siente que ha logrado todo lo que tiene soñado, hay cosas que dejó de lado, pero después de pasar por la enfermedad sus sueños brotaron una vez más dominándola por completo en su vida diaria.

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