En la antigua grecia, se organizaban reuniones entre sabios para filosofar. A estas juntas se les llamaba “ágoras”. Hoy sucede lo mismo pero no solo en el occidente, sino también en el Perú.

“El gobierno de Villaran permitió estó”, dice quizá el más viejo de los fotógrafos que hay en la Plaza San Martín. Se refiere a los grupos que empiezan a formarse. Son las famosas “agoras”, donde los ” sabios del pueblo” compartirán en pocos minutos sus conocimientos.

Texto: Cecilia Crispin

 

Foto: Aldair Morales

Foto: Aldair Morales

 

Debate de ideologías

Entre una multitud de aproximadamente 40 personas un hombre trata de sobresalir. Alza la mano derecha como diciendo “Acá estoy”. Mientras, sus pies tratan de avanzar, pero el muro de hombres que tiene delante se lo impide, sus grandes espaldas funcionan como esas puertas inteligentes que cuando detectan un individuo se cierran rapidamente y encienden una aguda alarma que bien puede parecerse a la de los bomberos, pero en este caso suena como fuertes gruñidos.

Hay ansiedad en el rostro del hombre que quiere adelantarse . Su empeño por lograrlo no le da frutos, por lo contrario, pierde su puesto y ahora está al final. Trata de adentrarse nuevamente, pero las puertas inteligentes encienden la alarma. “Sal de acá”, le grita un viejo y un ” Shuuu” se eleva como las notas musicales entre la multitud.

De pronto, el hombre divisa el alto farol que se encuentra al lado del semicoliseo donde están todos congregados, no la piensa y en “una” ya está arriba. Al llegar, su rostro muestra una sonrisa triunfante y su mano derecha se eleva para pedir la palabra. Abajo, en medio de todo el gentío se encuentra quien dirige la reunión: Jaime, popular en  youtube y en la plaza. Es delgado, sus extremidades son largas al igual que su cabello y su semblante está marcado por todas las facciones que muestra a quien refuta sus ideas. ” El capitalismo no existe amigo, sino no pagarías tributos” dice Jaime, quien es fiel partidario del socialismo. Alza la cabeza como tratando de recordar algo y ve al hombre en el farol. Jaime eleva el mentón y le permite hablar.

¡Por fin llegó su momento!, el peculiar hombre que lleva un moderno polo rojo a diferencia de los demás, a quienes parece la moda no llegó, se levanta y dice: “Mi profesor dice que el capitalismo funcionó en países como… “. ” Traeme a tu catedrático aquí para discutir con él, claro que con respeto, a mí no me gusta pelear amigo”, interrumpe el hombre que es considerado el más sabio de la Plaza San Martín: Jaime.

 

El buen oyente San Martín

Así se pone la plaza todas las tardes, mitad de ella, exactamente a la vista del libertador José de San Martín, la ocupan estas ágoras donde ciertos sabios pasan horas impartiendo sus conocimiento.

“Sí al voto abstenido, no a la segunda vuelta, me han estafado con las votaciones”, pregona un viejo al lado de la multitud que rodea a Jaime. “El voto abstenido es la salida …”, sigue gritando, pero nadie le presta atención. El público esta repartido entre las tres aulas principales de la plaza: La primera habla del modelo económico peruano, la segunda tiene como tema la discriminación racial y la tercera esta centrada en la cantidad del sueldo mínimo. Pero como todo buen soldado, el anciano no se rinde y de la mochila que lleva en la espalda saca cartulina y tempera roja, luego de cinco minutos tiene un cartel que dice: “Sí al voto abstenido” y sigue con su pregón.

La encuestadora oficial de la plaza falló en la pregunta clave del día, nadie quiere participar, pareciera que les da igual los resultados. Pero cuando aquella pizarra cambio su pregunta de “¿por quién votarás?” a “¿Cuánto crees que debería ser el sueldo mínimo?”, aparecieron cantidades monetarias plasmadas con plumón acrílico negro, la mayoría no bajaba de los 1000 soles.

Al frente, un moreno esta hablando de problemas raciales, a su lado lo acompañan en su mayoría ancianos quienes le dan la razón, entonces, aparece un joven que lo contradice y todos empiezan a tirarle dardos de opiniones alteradas. “El presidente se creía del pueblo mientras estaba en campaña, ahora se ha vuelto un pituco más” se escucha a lo lejos.

 

Del mismo palo

 Jaime acaba de terminar,. Mientras saca separatas con información sobre: historia, capitalismo, economía, etc. para vender, la multitud que hace un rato lo acompañaba se dispersa. De entre ellos, sale el vendedor de “cañonazos” para colocarse alrededor del anciano del voto abstenido. Sí, el también es del clan.

El señor del café con pan se quedó con Jaime.

Abrir la barra de herramientas