Como gerente asistente de una agencia bancaria, Laura Ríos ha aprendido a lidiar con toda clase de crisis.

Texto: Diana Reynalte

Fotografía: Juan Mandamiento

Fotografía: Juan Mandamiento

Los teclados suenan, los clientes y colaboradores conversan, la máquina dispensadora de café está en funcionamiento. Todo pinta de manera normal hasta que un grito rompe la tranquilidad del momento. Laura levanta la mirada y observa a alguien llegar hasta su posición, sentarse y empezar un ofuscado discurso. Ella sabe lo que significa, un cliente enojado con el que debe interactuar.

El día de Laura inicia muy temprano en la mañana. Cuando el cielo está aún azul, ella saca a pasear a sus tres retoños peludos: Jack, Peluche y Bebé. Al volver a casa, prepara el desayuno de Vasquito, su hijo de seis añitos, lo alista para ir al colegio y prepara su lonchera. Cuando el pequeño está en el colegio, recién puede preparase para salir a trabajar.

Guerrera de la conciliación

Ingresó a la entidad bancaria a los 20 años, en un cargo bajo, y gracias a esa garra que la caracteriza logró ir escalando. “Es que como soy muy picona y me gusta hacer las cosas bien, me metí a fondo al trabajo”, menciona Laurita con una gran sonrisa.

Su labor en el banco tiene ese toque materno y jovial que cuadra tan bien con su personalidad. Ella trabaja directamente con los colaboradores que tiene a cargo. Se sabe los códigos de cada uno de memoria y los apoya tanto en lo laboral como en lo personal. “Ella nos aguanta y consiente”, menciona entre risas Mery, una de las trabajadoras de la agencia.

“Ser peruano significa sacarnos el ancho todo el día”, comenta Laurita. Vivir en este hermoso país, no es fácil. Hay muchos servicios que en otros lugares tienen al alcance; y aquí, se debe luchar para merecerlos. Pero eso no es excusa, de cada uno depende surgir y ser mejor día a día.

Hacer patria, para Laurita, es empezar de lo pequeño, como ser respetuosos entre todos y reconocer que los peruanos son iguales.

Ella es una mujer de las que abundan en el país. Una madre que, pese a todo problema, tiene un empuje digno de admirar y replicar. Es corajuda y perseverante, ¿quién no en el país de las tres regiones?

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