Rockera por fuera pero chichera de corazón. Hija de cantantes reconocidos de huayno. Logró fusionar dos géneros que la apasionan el rock y el bolero, siendo su tema emblema “Cholo Soy”. Llena de aciertos y desaciertos en su vida, así es Ruby Palomino.

Texto: Giovanna Lamaure

Fotografía: Aldair Morales

Fotografía: Aldair Morales

Dos años después de levantar el trofeo, Ruby sigue causando esa primera impresión arrolladora. Viste de negro y lleva el cabello corto con balayage rubio. Parece ruda y rebelde. Sin embargo, cuando habla, su tono es cálido y dulce como el de una niña.

El gesto de mover su cabeza de un lado a otro le hace extrañar un poco su larga melena. Ella confiesa que le daba seguridad. Se lo cortaron, alisaron y pintaron de rubio en el 2014, año en que entró al programa “Yo Soy” para imitar a la cantante estadounidense Pink. Pero la gente la reconoce más por el programa concurso “La Voz”, del cual es su look actual.

“Los hombres me ven con otros ojos. Antes se me veía relajada. Ahora se me ve más fuerte. Los chicos piensan esta chica no entra en vainas”. Ser cantante en una banda de hombres, la cual lideraba, era una gran responsabilidad. En el ambiente musical hay mucha discriminación por ser mujer y por cantar rock. Ella lo sabe.

“Yo no puedo ser una tontita sexy que canta y menos ser fingida. No puedo darme ese lujo. Quiero ser una mujer fuerte”, asegura sin reparos. Su objetivo principal es que las personas tengan curiosidad por saber más de lo que canta, del origen de la letra o quizás el ritmo, de saber de dónde proviene las versiones originales.

“Cada artista debe tener su propia esencia, vas sacando un poco de todo y vas tratando de asimilar lo que sientes. Antes de entrar al programa yo me burlaba. Mis amigos me preguntaban a quién imitaría y yo respondía: por el look a Shakira. Nos reíamos”. Ruby recuerda a sus padres, ambos cantantes huancaínos, quienes le inculcaron que no debía de imitar o parecerse a alguien para ser aceptada. Con ese pensamiento, su meta no era ser imitadora y menos ir a “Yo Soy”.

Fuente: Facebook Oficial

Ruby Palomino y los Ronroneros. Fuente: Facebook Oficial

Yo no soy Pink

Todo comenzó con una invitación. Estando en Huancayo, la producción del programa la buscó en la peña donde daba shows. Ruby no sabía a quién imitar. Ellos le sugirieron que intentara ser ‘la cuarta Corazón Serrano’.

Al día siguiente, a las 8:00 p.m. llamaron a casa y su mamá contestó. La voz en el teléfono le dijo que ya iba a terminar el casting. Los del programa insistían.

Al final decidieron ir pero la joven cantante todavía no sabía qué personaje presentar. ¿Cómo eligió? Ruby llamó a su hermano, quien le recomendó encarnar a Pink.

¿Pink? Ella es andrógina, loca, sus presentaciones son únicas. “Toma el reto, además quien dice que llegarás a la final. ¡Diviértete, anda, disfruta, comparte!” le dijo su mamá. Y así es como entró.

Luego vino el cambio de look. Las primeras dos semanas se sujetaba el cabello para acostumbrarse a la idea de tener el cabello corto. No lloró cuando se lo cortaron pero sí tenía pesadillas con ese look. A veces sentía que le faltaba algo.

Sin embargo, esa primera presentación la disfrutó al máximo. Ruby era consciente que en el concurso solo ganaba un concursante, así que cada vez que pisaba el escenario cantaba como si fuese su última vez.

“Yo no imite a Pink”, confiesa ella. “Mi tonalidad es grave y se asemejaba a la voz sin querer”. Un verdadero fan de la estadounidense se podría dar cuenta de ello.

Pero el jurado siempre la alababa. Los gestos, la mirada, la burla de ella misma; se copió absolutamente todo de la artista. Parecía Pink.

La gran victoria

Ruby ganó “La Voz Perú” con el tema “Cholo Soy” en versión rock. En el momento que mencionaron su nombre se le vino a la mente el inicio del camino: las audiciones. En la primera tentó al destino con una canción de La Quinta Estación. Tenía una bronquitis muy fuerte. No funcionó.

Al año siguiente, una canción de AC/DC fue su boleto de entrada. Los cuatro coaches voltearon. “Escogí quedarme con Jerry Rivera por rebeldía” pues el salsero le decía que fuese al team Puma.

Ir en contra de lo predecible fue crucial para presentar la canción que la hizo popular: un poema argentino, cuya versión más conocida es un bolero del peruano Luis Abanto Morales. “En el programa cada tema tiene un filtro. Es decir, propones un tema y la producción te dice si va o no va”, comenta.

Ruby propuso “Cholo Soy” pero la jefa le dijo que eso no tendría acogida en el público. La participante solo atinó a decir que era su última presentación y quería esa canción. Se arriesgó y ganó.

Fuente: Twitter

Fuente: Twitter

Horas oscuras

La decepción más fuerte que sufrió fue el engaño de un manager que aceptó luego de ganar la copa. Era la primera y última vez que alguien le manejaría su carrera musical. El hombre le propuso dejar todo. Es decir, negar el premio de los $25,000 dólares, la copa y un contrato con Sony Music por un año, el cual incluía un disco y diversas presentaciones.

Ella aceptó. El hombre le prometió tantas cosas que la llegaron a cegar. Ella reconoce que no se comunicaba con su familia. La tenía encerrada en un paraíso inexistente.

Hasta que un día, la cantante se escapó a Huancayo porque tenía una reunión. El ex manager la llamaba, le mensajeaba y ella por miedo no respondía. Su madre se dio cuenta. Ella la sacudió y a Ruby se le cayó la venda.

“Ahora manejo mi carrera sola y yo misma busco oportunidades”, precisa firmemente. Sin embargo, a pesar de su mala experiencia, ella todavía cree en la gente. Ruby Palomino vuela al mando de su propio timón y, como siempre, no le teme a las turbulencias.

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